miércoles, 27 de junio de 2018


EMPRESA CASA, QUE CONSTRUYE PISTA
DE BAGUA GRANDE A LONYA GRANDE
NO TIENE NI UN ENFERMERO EN CASO DE ACCIDENTES.

Como informáramos hace unos días atrás sobre el accidente de un volquete de la empresa Casa en el sector de New York, (Lonya Grande) el conductor que falleció no recibió la ayuda medico oportuna.
La empresa CASA no tiene ningún plan de contingencia en caso que uno de sus obreros se accidente.
Todos los medios de comunicación informaron hace unos días sobre la muere del conductor de uno de los volquetes de la empresa CASA identificado como Jesús Domínguez Jiménez de 52 años, de quien solo dijeron que murió tras un accidente de tránsito tras despistarse le volquete que conducía por el caserío Ortiz Arrieta, mientras trabajaba en el eje vial, yendo a parar su unidad a unos veinte metros de profundidad.
Sin embargo, el diario AHORA investigó el caso y conoció que tras el accidente, Jesús Domínguez, este logró salir solo y sin ayuda de la volcadura, pero nunca recibió ayuda médica en vista que la empresa CASA no implementa ningún plan de contingencia ante accidentes de tránsito, no tiene ambulancia y menos un paramédico o enfermero que actúen al instante cuando se presenten estos casos, como si lo tenía el proyecto IRSSA NORTE.
Cuando Jesús, logra salir del su volquete averiado, es auxiliado por otra persona de la misma empresa, que al verlo con golpes decidió llevarlo a uno de los hospitales de Bagua Grande, incluso la victima venía conversando, hablando por teléfono y whatsApp con su familia y hasta colocando música en la camioneta que lo auxilió.
Sin embargo, cuando ya faltaba poco para llegar a la ciudad se quedó dormido, sin pensar las personas que lo auxiliaron que ya se había muerto por la terrible hemorragia interna que presentaba, que de haber sido detectada por médicos que la empresa CASA no tiene, mejor lo hubieran trasladado a la posta de Lonya Grande, y le hubieran salvado la vida. Prácticamente el señor perdió la vida por no recibir los primeros auxilios de la parte de una empresa dirigida por Ecuatorianos y que ganaron una licitación de 190 millones de soles, que ahora no solo ejecuta una pésima obra, sino deja desamparados a sus trabajadores.

BIENVENIDOS A LA FESTIVIDAD PATRONAL
SAN PEDRO 2018
CAMPORREDONDO - LUYA - AMAZONAS






martes, 6 de febrero de 2018

HABLEMOS DE LA SALUD MENTAL
Por. Gildemeister Tello De La Cruz

Con todo lo ocurrido en el Distrito de San Juan del Lurigancho en la capital, sobre el secuestro, violación y posterior asesinato de la menor Jimena de tan solo 11 años de edad, a manos de un desquiciado mental como lo es César Augusto Alva Mendoza; quiero hablar de la salud mental en nuestro país, hay que saber que en algún momento hemos sufrido algún trastorno mental, llámese depresión o ansiedad que es realmente un trastorno mental por lo que por las cantidad de personas que somos en el Perú, podremos comprender la gravedad de este problema, ya que es la ansiedad o depresión los causantes de suicidios que es la cuarta causa de muerte violenta en el Perú.
Hagamos retrospectiva y recordemos que después de las elecciones presidenciales fue la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, reapareció para defender a su bancada y la elección de José Chlimper en el Banco Central de Reserva. Sin embargo, lo que más destacó de su “balconazo” no fueron sus opiniones políticas, sino sus lamentables declaraciones sobre las personas que sufren depresión: ella decía viva voz:
"Decían y especulaban: está deprimida. ¡No me conocen! ¡Jamás! Eso es para los perdedores y yo no me siento perdedora".
He retomado esto por que entonces si eso viene de una lideresa que minimiza a los depresivos diciéndoles que eso es para los débiles, nos damos cuenta que no le estamos dando importancia a la salud mental, sus palabras muestran un prejuicio muy extendido en nuestro país sobre las personas que padecen enfermedades mentales.
Muchos peruanos, debido a la poca importancia que históricamente se le ha prestado a la salud mental, no toman en serio los trastornos mentales. De hecho, muchos se niegan a ir a un psicólogo o psiquiatra a pesar de tener problemas reales debido a que creen que eso es solo para “los locos” o porque saben que van a ser mal vistos por la sociedad.
Lejos de ser un problema “para perdedores”, este es un asunto de salud pública que nos concierne a todos: no hay persona que no corra riesgo de desarrollar un trastorno mental. En el Perú, debemos romper con el estigma que persigue a los trastornos mentales y debemos empezar a hablar de una vez sobre el pésimo trato que el Estado les brinda a las personas con problemas de salud mental.
Debido a una combinación de factores como el estigma social y la ausencia de psiquiatras (solo hay un profesional de la salud mental por cada 300 mil peruanos).
El 80% de las personas que sufre un trastorno no recibe ayuda especializada. Además, de acuerdo a la Defensoría del Pueblo, de los 55 hospitales que según el Ministerio de Salud brindan un “servicio de atención ambulatoria en psiquiatría”, casi la mitad no cuenta con un psiquiatra contratado. En otras palabras, quienes atienden estos problemas son o médicos generales o asistentes capacitados. Y como si esto no fuera poco, en los hospitales peruanos no se cumple con las reglas elementales de ética médica: en muchos casos a los pacientes no se les informa sobre los tratamientos y quienes firman los consentimientos informados son los familiares.
Después de todo, los trastornos mentales pueden tener consecuencias tan graves como cualquier otro problema de salud.