HABLEMOS DE
LA SALUD MENTAL
Por. Gildemeister Tello De La Cruz
Con todo lo ocurrido en el Distrito de San Juan del Lurigancho en la capital, sobre el secuestro, violación y posterior asesinato de la menor Jimena de tan solo 11 años de edad, a manos de un desquiciado mental como lo es César Augusto Alva Mendoza; quiero hablar de la salud mental en nuestro país, hay que saber que en algún momento
hemos sufrido algún trastorno mental, llámese depresión o ansiedad que es
realmente un trastorno mental por lo que por las cantidad de personas que somos
en el Perú, podremos comprender la gravedad de este problema, ya que es la
ansiedad o depresión los causantes de suicidios que es la cuarta causa de
muerte violenta en el Perú.
Hagamos retrospectiva y recordemos que
después de las elecciones presidenciales fue la lideresa de Fuerza Popular,
Keiko Fujimori, reapareció para defender a su bancada y la elección de José
Chlimper en el Banco Central de Reserva. Sin embargo, lo que más destacó de su
“balconazo” no fueron sus opiniones políticas, sino sus lamentables declaraciones
sobre las personas que sufren depresión: ella decía viva voz:
"Decían y especulaban: está deprimida. ¡No me conocen!
¡Jamás! Eso es para los perdedores y yo no me siento perdedora".
He retomado
esto por que entonces si eso viene de una lideresa que minimiza a los
depresivos diciéndoles que eso es para los débiles, nos damos cuenta que no le
estamos dando importancia a la salud mental, sus palabras muestran un prejuicio
muy extendido en nuestro país sobre las personas que padecen enfermedades mentales.
Muchos
peruanos, debido a la poca importancia que históricamente se le ha prestado a
la salud mental, no toman en serio los trastornos mentales. De hecho, muchos se
niegan a ir a un psicólogo o psiquiatra a pesar de tener problemas reales
debido a que creen que eso es solo para “los locos” o porque saben que van a
ser mal vistos por la sociedad.
Lejos de
ser un problema “para perdedores”, este es un asunto de salud pública que nos
concierne a todos: no hay persona que no corra riesgo de desarrollar un
trastorno mental. En el Perú, debemos romper con el estigma que persigue a los
trastornos mentales y debemos empezar a hablar de una vez sobre el pésimo trato
que el Estado les brinda a las personas con problemas de salud mental.
Debido a
una combinación de factores como el estigma social y la ausencia de psiquiatras
(solo hay un profesional de la salud mental por cada 300 mil peruanos).
El 80% de
las personas que sufre un trastorno no recibe ayuda especializada. Además, de
acuerdo a la Defensoría del Pueblo, de los 55 hospitales que según el
Ministerio de Salud brindan un “servicio de atención ambulatoria en
psiquiatría”, casi la mitad no cuenta con un psiquiatra contratado. En otras
palabras, quienes atienden estos problemas son o médicos generales o asistentes
capacitados. Y como si esto no fuera poco, en los hospitales peruanos no se
cumple con las reglas elementales de ética médica: en muchos casos a los
pacientes no se les informa sobre los tratamientos y quienes firman los
consentimientos informados son los familiares.
Después de
todo, los trastornos mentales pueden tener consecuencias tan graves como
cualquier otro problema de salud.

No hay comentarios:
Publicar un comentario